Don't stop believing.

domingo, 18 de agosto de 2013

Imagina Niall Horan Cap.20





                                  DOS VIDAS, UN DESTINO


                                         -Capítulo 20-


Llevabais un rato corriendo cuando Niall se paró sin darte tiempo a frenar y caíste sobre sus brazos.
-Eres tonto.- dijiste.
Niall soltó una carcajada.
-¿Por qué?
-Porque me he caido...
-Bueno ya te cojo.- dijo él agarrándote de la cintura y poniéndote sobre su hombro con la cabeza boca abajo, tu pataleabas para que te dejase en el suelo.
-¡Niall dejame!.- gritabas pegandole en la espalda y pataleando.
-Me has manchado de nata, asume las consecuencias.
Niall se dirijia al lago que había bajo la cascada.
-¿No te atreverás a tirarme al agua, verdad?.- le preguntaste.
-Claro que si.-dijo riendo.
Se acercó al borde, estaba lleno de flores.
-Niall no...- Antes de que pudieses acabar la frase ya te había tirado al agua.-Yo te mato.
-¿Otra vez?.- dijo recordando aquel día en la playa.
-Si, otra vez.- dijiste riendo.
-¿Está buena el agua?
-Si, está calentita.- dijiste nadando hacia él.-Si hubiese estado fría ya te podrías haber dado por muerto.
-Hazme un hueco que me tiro.- dijo Niall riendo.
-¿Un hueco? Pero si esto es bastante grande.
Niall te miro.
-No me gusta que me lleven la contraria.- Dijo con cara traviesa.
-¡Venga tírate!
Niall se alejó un poco y cogió carrerilla para tirarse de bomba, tú habías cogido aire y habías buceado hasta el lugar donde había caido Niall.
-¿Andrea?.- dijo Niall mirando hacia todos los lados.-¿Dónde estás?
Tú saliste rápida y le abrazaste por la espalda.
-¿No me ves?
-Hombre ahora sí.- dijo girándose.
Otra vez te volvía a pasar, esos ojos...
-Mira vamos aquí.- dijo Niall nadando hacia la cascada, tú le seguías.
Fuisteis a la otra parte de la cascada, parecía que había una pared de agua que os separaba del resto del mundo, era precioso.
-Me encanta.- Dijiste tú.
Niall sonrió y se acercó a ti.
-Te quiero Andrea.- Te susurró al oído.
-No más que yo.- Dijiste tumbandote sobre él.
Te besó, como otras muchas veces lo había hecho, siempre que lo hacía te entraba un cosquilleo, Niall era tan... Niall.

 *****
Marta estaba sola en tu casa, esperando recibir alguna señal de vida de Harry.
-¿Pero este tío qué está haciendo?- se preguntaba Marta.
Entonces sonó la puerta. Bajó corriendo con la esperanza de que fuese Harry.
-¡Martaaa!.- gritó un crío de 19 años.
-¡Haaarry!.- gritó una cría de 17. Por muy mayores que pudiesen aparentar ser, en realidad todos eran unos críos.
-¿Qué tal preciosa?.- Dijo Harry con esa voz ronca tan aksdhfgshfl.
-Has tardado mucho...-Dijo Marta poniendo morritos.
-Pero seguro que te gusta.- Dijo él dándole la mano.
-¿A dónde me llevas?.- preguntó Marta confusa.
-Amm ya verás.
Se acercaron a casa de Niall.
-Que romántico.- dijo Marta sarcástica.
-Tú espera.
Entrasteis en su casa, tan desordenada como siempre. Subisteis al ático.
-Ahh el ático.- dijo Marta.
-Cierra los ojos.
-No que sino me la pego.
-Confía en mi, yo te llevo.
-De acuerdo.
Harry puso su mano sobre los ojos de Marta. Sus manos olían a... ¿chocolate?
Abrió la puerta del ático, había un escaloncito.
-Cuidado, escalón.- Le aviso Harry.
Marta aún así se tropezó.
-Ya sabía yo que me iba a tropezar...
-No estropees el momento.- dijo Harry riendose mirando a Marta, se chocó con la puerta.
Marta se empezó a reir como una loca.
-Pues si que estamos torpes.- dijo ella.
Harry rió y apartó su mano, dejando ver a Marta lo que había preparado.
El ático de Niall era impresionante, tenía un cesped artificial que cubría todo el suelo, había unos mini farolitos colgados, también había sillones blancos acolchados, pero Marta se fijó en el lugar que Harry había preparado.

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