Una vez me dijeron: no sueñes, te decepcionaras porque tus sueños no se cumpliran. Yo les dije: la unica decepcion seria no tener sueños. Seras feliz, pero primero aprenderas a ser fuerte.
Don't stop believing.
domingo, 30 de junio de 2013
Imagina Niall Horan Cap.6
DOS VIDAS, UN DESTINO
-Capítulo 6-
-La verdad es que te he visto en el restaurante a la hora de cenar- Dijo con un tono algo más serio y girándose para mirarte a los ojos, parecía que te iba a decir algo que le salía del alma, te asustaste un poco.- Mira, se que no te conozco, ni se tu nombre ni tú el mío, pero te puedo asegurar que jamás había sentido esto con una chica sin apenas conocerla, me transmites confianza, dulzura, timidez, belleza, cuando te miro a los ojos me pierdo en ellos, eres el tipo de chica con la que me gustaría pasar el resto de mi vida.- se sinceró contigo, nunca antes un chico te había dicho nada parecido, parecía más maduro que tú, seguramente tendría unos 19. No sabías que decir, casi no lo conocías y pensaste que sería otro capullo de estos que juegan con el corazón de las chicas por diversión, pero cuando le miraste ese pensamiento se fue por completo de tu mente, tenía la mirada esperanzadora, esperando una respuesta que saliese de tus labios, parecía un buen chico.
-Sinceramente nose que decir, ni siquiera te conozco...- Le dijiste algo nerviosa, miraste a la arena y cogiste un puñado, luego lo soltaste haciendo una montañita, él rio al ver lo que hacías.
-Lo se, pero te lo tenía que decir, era lo que sentía por dentro y quería hacértelo saber, ¿cómo te llamas, pequeña?- te preguntó.
-Andrea.
-Un nombre precioso, Andrea.- Le sonreiste.
-¿Y tú cómo te llamas, rubito?- Le preguntaste bromeando.
-Hummm... ¿con qué rubito, eh?- Te dijo siguiendo la broma con cara desafiante, entonces se levantó, temías que se fuese.
-¿A dónde vas?- preguntaste.
-A ninguna parte, pero es que no me gusta que me llamen rubito, ya puedes echar a correr, preciosa- Te dijo con una sonrisa pillina, tú te levantaste y empezaste a correr sobre la orilla, él te perseguía, los dos reiais, era perfecto.
-¡Para!, no puedo más de verdad- Le gritaste mientras no parabas de reir.
-Va a ser que no- Y siguió corriendo detrás tuya. -Haberlo pensado antes de llamarme rubito- Reias, te hizo olvidar todos tus problemas, solo sentías felicidad al mirarle.
-Lo siento, de verdad- Dijiste dándote la vuelta y frenando en seco.
Le pillaste por sorpresa, iba tan rápido que no le dio tiempo a frenar y calló sobre ti.
-No importa, suena bien si sale de tus labios- Te dijo mientras sonreía. Estabas tirada en el suelo y le tenías encima. Miró tus labios, se acercó lentamente a ti y te besó, notaste como sus labios se juntaban con los tuyos lentamente, eran suves, te sentías segura a su lado.
-Vaya...- Le dijiste perpleja, ese beso te había encantado, él te miró.
-Perdón, seguramente estará tu novio esperándote en la habitación-Te dijo vacilante, esperando una única respuesta: "no tengo novio".
No pudiste evitar soltar una gran carcajada.
-¿Novio? ¿yo?, bah para mi no existe de eso, estoy libre.- le respondiste.
-Ah, bueno saberlo Andrea.
-Aunque ahora que lo dices si que hay alguien esperándome en la habitación- te miró preocupado- Mis padres, como se hayan dado cuenta de que me he ido, me matan- le dijiste riendo al ver la cara de decepción del chico cuando le dijiste que habría alguien, él solo pensó en tu novio.
-En ese caso, no quiero perderte, que duermas bien princesa- te dijo mientras te daba un beso en la frente- Espero volver a verte, eres una chica muy especial Andrea.- Se levantó y se fue.
Tú hiciste lo mismo, subiste a tu habitación, te metiste a la cama sin hacer ruido, para que tus padres no se despertasen y te quedaste pensando en el chico.
"Era perfecto, sus ojos azules; su pelo rubio; su dentadura, tenía los dientes torcidos pero a ti te encantaba; su sonrisa, la que te enamoró desde el primer instante; la forma en la que te miraba, te hacía sentir segura; era el chico perfecto" pensaste mientras otra sonrisa tonta se dibujaba en tu rostro.
La verdad era que no habías tenido mucha suerte con los chicos, llegaste a pensar que ese príncipe azul nunca llegaría, pensabas eso hasta aquella noche, fue la única vez en la que un chico te hizo sentir especial, te dijo esas palabras tan bonitas que te asustaron en un primer momento, pero luego te diste cuenta de que era un gran chico, era tu chico ideal.
Sonreias como una imbecil hasta el momento en el que fuiste consciente de algo: no te había dicho su nombre.
Imagina Niall Horan Cap.5
DOS VIDAS UN DESTINO
-Capítulo 5-
Te pusiste los cascos durante todo el viaje, ibas en el asiento al lado de la ventanilla y a tu lado estaba tu madre. Llevabas unos vaqueros pitillos, unas converse blancas y una blusa a rayas, tu pelo estaba recogido en una trenza despeinada que caía sobre uno de tus hombros. Estabas cansada, estos últimos días habían sido muy duros para ti, decidiste dormir un rato.
Entonces abriste los ojos, estabais sobrevolando Irlanda, todo era precioso, había prados por todos los lados, podías ver pequeñas casitas que cada vez se veían más grandes. Aterrizasteis, tu nueva vida comenzaría nada mas bajar cinco insignificantes escalones que comunicaban el avión con Irlanda.
Cogisteis un taxi que os llevaría hasta un hotel cerca de la playa, antes de ir a Mullingar a vuestra nueva casa, ibais a estar tres días (dos noches) en un hotel mientras todos los muebles fuesen distribuidos en la nueva casa.
Llegasteis al hotel, era muy bonito, más de lo que esperabas. Subisteis en ascensor hasta la tercera planta, allí se encontraba vuestra habitación, la 269.
Dejasteis las maletas y bajasteis a cenar, el viaje había sido largo. Os sentasteis los cuatro juntos en una mesa con vistas al mar, aunque no había mucha luz ya que eran las 22:30 de la noche, se podía ver el mar con el reflejo de la luna que brillaba sobre él.
Muy cerca de ti había un chico con cara inocente, era rubio con ojos azules, su sonrisa era perfecta, tenía unos perfectos dientes torcidos y unos labios perfectamente suaves. Estaba sentado con sus padres y su hermano mayor. No paraba de mirarte esperando que tú hicieses lo mismo, pero en cambio no le miraste, ni te inmutaste de su presencia, solo te fijabas en la preciosa luna que brillaba sobre un mar calmado.
La cena transcurría y el chico ahí seguía desesperado intentando cruzarse con tus ojos, pero nada, subisteis a vuestra habitación después de cenar, os metistéis en la cama y tus padres y tu hermano se durmieron enseguida, por el contrario tu seguías despierta dando vueltas y vueltas sobre tu cama, no podías dormir. Decidiste levantarte a tomar un poco el aire y a observar el bonito mar reflejado por esa luna tan preciosa.
Saliste en pijama, tu pijama preferido: shorts y camiseta de tirantes todo a rayas marineras, pasaste or la recepción del hotel, nadie se inmutó.
Cuando llegaste a la orilla miraste al horizonte, era precioso. Te sentaste con las piernas dobladas y las rodeaste con tus brazos, cerraste los ojos y escuchaste las olas del mar, conseguiste desconectar, estabas tranquila, calmada, sin el estrés de la mudanza. Todo esto cambió cuando un chico alegre se acercó a ti, era el chico de la cena, el que había estado mirándote embobado.
-Hola- Te susurró al oído. Diste un brinco del susto.
-Ahhh, me has asustado- Dijiste sin darte la vuelta.
-Lo siento, no era mi intención- Te contestó con una sonrisilla en la cara.
Te giraste para ver quien era, cuando le miraste a los ojos, viste su precioso pelo, su perfecta dentadura, la primera impresión que tuviste fue: "tengo delante de mi a la perfección en persona, estoy segura".
-¿Estás bien?- Te preguntó con voz protectora.
Tú no respondías, te habías perdido en sus preciosos ojos azules. Cuando te diste cuenta de que te miraba extrañado, reaccionaste y dijiste lo primero que se te vino a la cabeza.
-Sí, lo siento, es que... me he perdido en tus ojos- Le dijiste mientras una sonrisa tonta aparecía sobre tu cara. "Mierda, va a pensar que soy imbecil" pensaste nada más decirlo.
-Jajaja, gracias, pero no son más bonitos que los tuyos, te lo puedo asegurar- Te dijo mientras te miraba y a la vez te sonreía dulcemente.
No lo pudiste evitar, te habías sonrojado, y él se dió cuenta de tu reacción.
-Bueno, ¿y qué hace una chica como tú a estas horas fuera de su habitación?- Te dijo bromeando con voz de interrogatorio y a la vez frotando su barbilla mientras levantaba su ceja izquierda.
-Ya ves, mirar el mar,no creo que te interese, ¿por qué has venido?- le contestaste haciéndote la difícil aunque por dentro estabas enamorándote más de él cada vez que le mirabas, pensabas que sería mejor comportarte así ya que se había notado demasiado que te habías quedado embobada al verle.
Tú no le viste pero sonrió, este chico conocía muy bien a las chicas, sabía por donde ibas, pero él iba a hacer lo que fuese por conquistarte, lo que fuese por volver a ver tu preciosa sonrisa.
Imagina Niall Horan Cap.4
DOS VIDAS, UN DESTINO
-Capítulo 4-
Entraste a casa y subiste a tu cuarto, te pusiste el pijama: una camiseta de tirantes y unos pantaloncitos cortos, todo a rayas azules y blancas, te pusiste un moño y bajaste al salón.
No había nadie, tus padres estaban en su cuarto hablando por teléfono, suponías que con la empresa de mudanzas, tu hermano había salido, volvería tarde, ya tenía 19 años aunque para ti seguía siendo el mismo crío de siempre.
Te sentaste en el sillón y cogiste los folletos que estaban sobre la mesa. Había uno con una foto de una universidad, ese sería para tu hermano, luego había otro con la foto de un colegio, el tuyo. Lo abriste y comenzaste a leer:
-Colegio Cambridge, de 8:00 a 15:00... Buff nose si aguantaré ahí metida siete horas diarias.- Dijiste mientras resoplabas y a la vez te apartabas uno de los mechones que caía sobre tus ojos.
Dejaste el folleto donde estaba, lo que menos te apetecía ahora era leer sobre el antro en el que tendrías que estar metida dos años hasta pasar a la universidad, también allí en Irlanda.
Eran las 22:00, llamaste a tus amigos contándoles que te marchabas de España, que tu nueva vida comenzaría en un lugar llamado Mullingar, en el que serías otra completa extraña. Todos reaccionaron de la misma manera: primero un silencio incómodo (los odiabas a más no poder), luego notabas sus voces tristes y desanimadas y luego les explicabas lo peor: te mudabas la semana que viene, y de nuevo la misma reacción en ellos: "pero es muy pronto..." Cuando habías terminado de hablar con ellos ya eran las 23:30, ni siquiera habías cenado, aunque la verdad es que no tenías ganas de comer, todo había pasado tan rápido, tu vida había cambiado con una simple frase: "Nos mudamos a Irlanda". Cogiste un plátano y subiste a tu cuarto.
Pasaron los días y los muebles de tu casa iban desapareciendo. Lo primero que te encontraste cuando te levantaste aquella mañana fueron unas cuantas cajas que deberías llenar con tus cosas para llevar a Irlanda, en ellas metiste todas tus fotos, posters, cuadros, detalles de tus amigas, aún así era imposible guardar todos los recuerdos de 17 años en unas simples cajas de cartón, cogiste tres maletas para guardar toda tu ropa, zapatos, accesorios etc... La verdad es que tenías mucha ropa, te gustaba ir presentable allá donde ibas.
Dentro de dos días empezaría tu nuevo reto: olvidar todo aquello que te hizo sonreir durante 17 años, intentar olvidar los rincones en los que te sentiste especial, olvidar los buenos momentos que viviste al lado de personas muy importantes en tu vida, olvidar la casa en la que creciste como una enana feliciana, olvidar tu pasado y vivir tu nueva vida a kilómetros de distancia que te separaban de todos los recuerdos que te gustaría no recordar para no llorar, pero no podías.
Habían pasado dos días, los muebles ya estaban de viaje a Irlanda, metistéis todo el equipaje en el coche y tu hermano y tus padres se metieron en el coche, en cambio tú mientras te quedaste un rato dentro de tu "casa" para la última despedida. Subiste a tu cuarto, estaba vacío, incluso había algo de eco en aquel lugar, no pudiste evitarlo, una lágrima fue bajando sobre tus mejillas, tenías que superarlo, todo había cambiado. Tu madre te llamó desde el coche para que bajaras, así lo hiciste, te despediste del resto de la casa y os dirijisteis hacia el aeropuerto.
Allí estaban todos tus amigos, fuiste a darles un abrazo enorme a todos, era el momento de la despedida, el mas difícil. Fuiste uno por uno, a cada uno le decías una cosa, resumías vuestra amistad en una simple frase.
Subiste al avión, miraste por la ventanilla, ibais a despegar. Una voz sonó por los altavoces, solo hiciste caso a la última frase "el avión despegará en unos instantes, con destino: Irlanda".
sábado, 29 de junio de 2013
Imagina Niall Horan Cap.3
DOS VIDAS, UN DESTINO
-Capítulo 3-
Tu amiga estaba callada, tú tambien lo estabas. Pensabas que se había ido o se habría cortado.
-Marta, ¿estas ahi?- preguntaste para asegurarte de que no estabas hablando sola.
-Sí...- Respondió tu amiga con la voz apagada y nostálgica.-Andrea, nose que voy a hacer si te vas...
-Tranquila Marta... - Pero se te hacía difícil esconder la tristeza y enfado que sentías en tu interior- Si quieres quedamos y hablamos un rato- Le propusiste tú.
-De acuerdo, ¿quedamos a las 17:30 en la cascada?- respondió con algo más de ánimo.
-Esta bien, nos vemos allí entonces- Dijiste.
-Bueno, hasta luego, un beso Andrea!!!- Te dijo despidiéndose.
-Adiós, otro...-Respondiste tú colgando el teléfono.
Eran las 16:30, una hora, una hora para enfrentarte al dolor de explicarle a una de las personas más imortantes en tu vida que te marchas, que todo se acaba allí, que no os volveréis a ver, que todo cambiará la semana que viene cuando te subas a un simple avión con destino a Irlanda.
Te duchaste, te diste crema y te arreglaste para salir.Acababan de dar las 17:00, cogiste el bolso, te pusiste los cascos, saliste de casa sin dar explicaciones a nadie, tampoco te las pidieron, y comenzaste a andar hacia la cascada.
Cuando llegaste te encontraste a tu amiga sentada sobre una roca, estaba de espaldas. Fuiste sigilosa hacia ella y le diste un abrazo por detrás, si no la volverías a ver, preferías estar alegre y pasar estos últimos buenos ratos con una sonrisa que tomártelo todo a desgana y con lágrimas en los ojos.
-Andrea!!!, que bien que hayas llegado- Dijo tu amiga girándose para darte otro abrazo.-Sí, ¿tú qué tal, Marta?- dijiste sonriéndole, te diste cuenta de que sus ojos estaban muy brillantes, estaban llorosos.
-Bueno, ya ves... destrozada porque te vas.- te respondió.
Tú te acercaste y le secaste con cuidado los ojos con tu mano, odiabas verla sufrir.
-Tranquila, todo irá bien, podremos hablar por skype, y te llamaré para ver que tal van las cosas por aqui, somos amigas y eso nadie nos lo va a quitar, por muy lejos que me vaya.-le dijiste con una sonrisa esperanzadora, pero aún así ambas sabíais que no sería lo mismo.
-Sí, tienes razón... pero sabes perfecctamente que no será lo mismo si tú no estás aqui- dijo mirándote a los ojos.
Tú bajaste la mirada y disteis un paseo alrededor del lago.
-¿Se lo has contado a las demás chicas?- Te preguntó mientras caminabais.
Hiciste una pausa.
-No, todavía no, seguramente se lo contaré mañana o esta noche cuando llegue a casa...
-Bueno, va a ser difícil, todos te queremos mucho, y tú lo sabes.-dijo tu amiga.
Fuisteis a por un helado, te encantaba la heladería, habías ido allí desde pequeña y simpre decías que llevarías a tus hijos allí cuando fueses mayor, aunque ahora eso nunca podría cumplirse.
Os sentásteis en el césped del parque a comer el helado.
-Y... ¿cuándo os marcháis?- te preguntó tu amiga rompiendo el incómodo silencio.
-Bueno... me ha dicho mi hermano que nos vamos la semana que viene- La cara de decepción de tu mejor amiga te rompió el alma, no sabías por qué pero te sentías culpable de todo aquello, pero no habías sido tú, la decisión la tomaron tus padres, más bien el maldito jefe de tu padre que os destino allá.
-Pero, eso es muy pronto, ¿no crees?
-Ya, pero al parecer mis padres ya lo tenían pensado desde hace una temporada- le respondiste mientras mirabas a tu helado de chocolate.
-Y ¿cómo que no os dijeron nada hasta ahora?- preguntó tu amiga extrañada.
-Pues, me han dicho que nos lo han contado ahora porque acabábamos de terminar el curso y si nos lo decían antes, según ellos, nos despistaríamos en los finales.- respondiste tú sin ánimo, no te gustaba recordar esa parte, la parte en la que te lo habían escondido hasta ahora.
-Am... vaya- tu amiga te miró- Y...-
-¿Qué pasa Marta?- le miraste.
-... ¿No te vas a olvidar de mí no?- dijo tu amiga con algo de miedo.
-Marta por favor!!! ¿cómo me voy a poder olvidar de ti, si eres una de las personas más importantes de mi vida?- Le abrazaste.
Os levantasteis de aquel lugar y fuisteis hacia tu casa, en la entrada os disteis otro abrazo y os despedisteis.
-Adiós Andrea, mañana hablamos- Dijo.
-De acuerdo, un beso- Y entraste en tu casa.
Cuando entraste lo veías todo con otros ojos, sabías que nada volvería a ser lo mismo a partir de ahora.
Imagina Niall horan Cap.2
DOS VIDAS, UN DESTINO
-Capítulo 2-
Miraste a tus padres esperando a que te contasen aquella noticia tan importante, tú todavía no habías hecho demasiado caso a los folletos que estaban sobre la mesa. Solo pensabas en qué sería eso y de qué forma afectaría aquello a tu vida, no sabías que después de aquella noticia tu vida cambiaría por completo, todos tus planes desaparecerían, serías una extraña más sin darte cuenta, tu vida daría un giro de 360 grados.
-Bueno, a tu padre le han ofrecido un puesto de trabajo muy importante fuera de la ciudad- Dijo tu madre mirándote para poder ver la primera reacción que tendrías al oír aquello. Tú pensaste que claramente os ibais a mudar, cosa que no te gustaba para nada, pero creías que no haría falta cambiarte de colegio, ni perder a tus amigas.
-Ah bueno, ¿y a dónde te han destinado papá?- Dijiste hacia tu padre.
-Cariño, esa es la cuestión más importante, nos vamos fuera del país- Te quedaste paralizada, no te movías, no podías creer que ahora, justamente ahora, os mudaseis fuera de España, habías conseguido hacerte un hueco en aquel lugar, tenías tu cuadrilla allí, conocías todos los rincones del sitio, no podías creer que ahora toda tu vida se fuese a destrozar.
-¿Y a qué país?- Respondiste intentando esconder el enfado que sentías por dentro.
-Nos mudamos a Irlanda- dijeron tus padres a la vez.
-¡¿A Irlanda?!, eso nos pilla bastante lejos...- respondió tu hermano- Además yo ya voy a ir a la universidad este año, ¿a qué universidad iré en Irlanda, mamá, papá?- Dijo Fran girándose hacia tus padres con cara de: lo habeis fastidiado todo.
-Ya esta todo pensado, hemos comprado una casa en Mullingar, Andrea irá a una escuela cerca de allí, solo hay diez minutos en autobús, y Fran irás a la universidad más prestigiosa de Irlanda, seguro que os gustará vuestra nueva vida- Respondió tu padre.
-Pues yo te puedo asegurar que no me va a gustar- dijiste con lágrimas en los ojos.-Todavía me cuesta comprender que toda mi vida se vaya a la mierda!!! Decirme que voy a hacer allá, soy española y el inglés no es lo mío y lo sabéis!!! No conozco a nadie allá, soy una completa extraña, no tendré amigos, pencaré todo porque no entenderé nada de lo que me digan!!! Enserio... ya no os entiendo.- Te fuiste del salón dando un portazo y subiste las escaleras hacia tu habitación, allí te encerraste.
Solo querías llorar, gritar y hablar con tu mejor amiga, ella te consolaría, seguro. Te sentaste en tu cama, cogiste el teléfono y antes de marcar, observaste con detenimiento tu cuarto, tu aogedor cuarto, ya no volverías a vivir en él, te encantaba aquel lugar, estaba lleno de pósters, cuadros, fotos, era de color verde, verde esperanza, la que ibas a necesitar tú para incorporarte en tu nueva vida. Era el único lugar en el que podías sentirte a gusto, ese lugar dentro de una semana lo tendrás que intentar olvidar.
Mientras tanto tus padres y Fran seguían en el salón.
-y, ¿cuándo nos vamos a mudar?- preguntó tu hermano.
-Teníamos pensado mudarnos la semana que viene y así tener todo el verano por delante para acomodarnos en el nuevo lugar- Le respondió tu padre.
-Pero es bastante precipitado, ¿no creeis?- dijo Fran.Tu madre estaba inmóvil sentada en el sofá, seguía pensando en lo que habías dicho, y es que tenías razón, con 17 años ya has conseguido asentarte allí, y ahora te ponen un reto mas por delante: asentarte en un país a kilómetros y kilómetros de distancia en el que no conoces a nadie.
Marcaste el número del telefóno de tu amiga.
-Hola Andrea!!! ¿qué te han dicho?- Preguntó rápida tu amiga.
-Hola... Pues nada bueno, ya nada volverá a ser lo de antes Marta.-Dijiste tú con tono melancólico.-Me mudo a Mullingar, Irlanda- Dijiste mientras las lágrimas salían de tus ojos, esos ojos en los que había guardadas miles de aventuras, esos ojos que tendrían que ver la vida de un modo diferente al llegar a Mullingar.
Solo se oyó un silencio al otro lado del teléfono.
viernes, 28 de junio de 2013
Imagina Niall Horan Cap.1
DOS VIDAS, UN DESTINO
-Capítulo 1-
Tienes 17 años y eres española, disfrutas de la vida junto a un montón de amigas a las que quieres y cuidas.
Las clases habían terminado y todo un verano venía por delante, todo iba perfecto: habias terminado bien el curso, tu y tus amigas ya estabais haciendo planes para disfrutar el verano al máximo, te sentías la persona más feliz del mundo, irías a la playa de vacaciones, irías a correr todas las mañanas con tus dos mejores amigas, entonces pensabas que este verano iba a ser inolvidable, y asi sería, nunca lo olvidarías, lo malo era que el motivo de ello no iba a ser por lo bien que lo pasariais sino por algo totalmente diferente: tu vida cambiaría por completo esa misma tarde, al volver del colegio.
Volvías del colegio dando saltos de alegría acompañada de tu mejor amiga. Os despedisteis en la entrada con un gran abrazo y diciendo:
-Andrea tu me call, verdad???- decía tu amiga entre risas.
-Claramente que yo te call, pero maybe no, seguro que te call- dijiste tú riendo. Cuando decíais call, os referíais a que os llamariais esa misma tarde para quedar.
Entraste a casa, subiste las escaleras y entraste a tu cuarto, dejaste tirada la mochila en un rincón, enchufaste el ipod a los altavoces y te pusiste a escuchar música de tu grupo favorito. Entonces te llamó tu madre, era hora de comer.
Bajaste a la cocina, allí estaban tu madre, tu padre y tu hermano mayor Fran.
Entraste y te sentaste en la mesa junto con tu hermano Fran, en cambio tus padres salieron un momento fuera para hablar.
-Fran, ¿sabes de qué están hablando mamá y papá?
-No, nose Andrea, ¿por qué?
-¿No crees que estan un poco raros? Me refiero, llevan unos días en los que hablan mucho y no tengo ni idea de qué- dijiste mirando a la mesa.-¿No te habrás metido en ningún lío verdad, Fran?
-Que va- Dijo tu hermno mirándote mientras se reía.
Tus padres entraron en la cocina algo serios pero cuando les miraste con cara de preocupación, te sonrieron como si nada hubiese pasado.
Terminasteis de comer y ayudaste a recoger la mesa, lo hiciste rápido para poder tener tiempo de llamar a tu amiga y quedar con las demás chicas esa tarde.
Subiste a tu cuarto tan rápido que te tropezaste en uno de los escalones, pero solo te reías, estabas bien.
Cogiste el fijo y te disponías a marcar el número de casa de tu amiga, cerraste la puerta y marcaste.
-¿Sí?- dijo una voz al otro lado del teléfono.
-Hola, ¿está Marta?-
-SÍ, ahora se pone-
-Andrea!!!, ¿que tal?- Dijo tu amiga alegre.
-Muy bien, aunque algo preocupada...- dijste con duda.
-Cuéntame.
-Pues es que mis padres han estado muy raros estos últimos días...-
-Tranquila, hay etapas, seguro que se les pasa- dijo tu amiga con tono consolador. Te encantaba que tu amiga te diese consejos.
-Sí, eso espero- respondiste.
Entonces entró tu madre en el cuarto.
-Andrea, baja al salón, tenemos que hablar- Dijo, y cerró la puerta.
-Mierda, Marta, creo que pasa algo, ha venido mi madre diciendo que baje al salón, luego te llamo- dijiste con prisas.
-Vale, suerte!!!- dijo tu amiga antes de que colgaras.
Cuando bajaste te encontraste a tu madre, tu padre y tu hermano sentados en el sofá. Estabas segura de que algo pasaba. Había unos folletos sobre la mesa y varios papeles.
-¿Qué pasa?- dijiste mientras te sentabas en uno de los sillones.
-Bueno cariño, se que es difícil que lo entiendas porque eres pequeña- Dijo tu madre mientras te miraba.
-Papá y tú no os vais a separar, ¿no?- dijiste mirandola.
-No cariño, no es eso, es algo que nos afecta a toda la familia...- te respondió tu madre y esta vez girándose hacia los demás miembros de la familia, que permanecían callados.
-Bueno pues contarme, ¿qué ocurre?- dijiste tú con ansias.
Tus padres se miraron y se disponieron a contártelo.
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