Don't stop believing.

domingo, 30 de junio de 2013

Imagina Niall Horan Cap.6





                            DOS VIDAS, UN DESTINO



                                            -Capítulo 6-


-La verdad es que te he visto en el restaurante a la hora de cenar- Dijo con un tono algo más serio y girándose para mirarte a los ojos, parecía que te iba a decir algo que le salía del alma, te asustaste un poco.- Mira, se que no te conozco, ni se tu nombre ni tú el mío, pero te puedo asegurar que jamás había sentido esto con una chica sin apenas conocerla, me transmites confianza, dulzura, timidez, belleza, cuando te miro a los ojos me pierdo en ellos, eres el tipo de chica con la que me gustaría pasar el resto de mi vida.- se sinceró contigo, nunca antes un chico te había dicho nada parecido, parecía más maduro que tú, seguramente tendría unos 19. No sabías que decir, casi no lo conocías y pensaste que sería otro capullo de estos que juegan con el corazón de las chicas por diversión, pero cuando le miraste ese pensamiento se fue por completo de tu mente, tenía la mirada esperanzadora, esperando una respuesta que saliese de tus labios, parecía un buen chico.
-Sinceramente nose que decir, ni siquiera te conozco...- Le dijiste algo nerviosa, miraste a la arena y cogiste un puñado, luego lo soltaste haciendo una montañita, él rio al ver lo que hacías.
-Lo se, pero te lo tenía que decir, era lo que sentía por dentro y quería hacértelo saber, ¿cómo te llamas, pequeña?- te preguntó.
-Andrea.
-Un nombre precioso, Andrea.- Le sonreiste.
-¿Y tú cómo te llamas, rubito?- Le preguntaste bromeando.
-Hummm... ¿con qué rubito, eh?- Te dijo siguiendo la broma con cara desafiante, entonces se levantó, temías que se fuese.
-¿A dónde vas?- preguntaste.
-A ninguna parte, pero es que no me gusta que me llamen rubito, ya puedes echar a correr, preciosa- Te dijo con una sonrisa pillina, tú te levantaste y empezaste a correr sobre la orilla, él te perseguía, los dos reiais, era perfecto.
-¡Para!, no puedo más de verdad- Le gritaste mientras no parabas de reir.
-Va a ser que no- Y siguió corriendo detrás tuya. -Haberlo pensado antes de llamarme rubito- Reias, te hizo olvidar todos tus problemas, solo sentías felicidad al mirarle.
-Lo siento, de verdad- Dijiste dándote la vuelta y frenando en seco.
Le pillaste por sorpresa, iba tan rápido que no le dio tiempo a frenar y calló sobre ti.
-No importa, suena bien si sale de tus labios- Te dijo mientras sonreía. Estabas tirada en el suelo y le tenías encima. Miró tus labios, se acercó lentamente a ti y te besó, notaste como sus labios se juntaban con los tuyos lentamente, eran suves, te sentías segura a su lado.
-Vaya...- Le dijiste perpleja, ese beso te había encantado, él te miró.
-Perdón, seguramente estará tu novio esperándote en la habitación-Te dijo vacilante, esperando una única respuesta: "no tengo novio".
No pudiste evitar soltar una gran carcajada.
-¿Novio? ¿yo?, bah para mi no existe de eso, estoy libre.- le respondiste.
-Ah, bueno saberlo Andrea.
-Aunque ahora que lo dices si que hay alguien esperándome en la habitación- te miró preocupado- Mis padres, como se hayan dado cuenta de que me he ido, me matan- le dijiste riendo al ver la cara de decepción del chico cuando le dijiste que habría alguien, él solo pensó en tu novio.
-En ese caso, no quiero perderte, que duermas bien princesa- te dijo mientras te daba un beso en la frente- Espero volver a verte, eres una chica muy especial Andrea.- Se levantó y se fue.
Tú hiciste lo mismo, subiste a tu habitación, te metiste a la cama sin hacer ruido, para que tus padres no se despertasen y te quedaste pensando en el chico.

"Era perfecto, sus ojos azules; su pelo rubio; su dentadura, tenía los dientes torcidos pero a ti te encantaba; su sonrisa, la que te enamoró desde el primer instante; la forma en la que te miraba, te hacía sentir segura; era el chico perfecto" pensaste mientras otra sonrisa tonta se dibujaba en tu rostro.

La verdad era que no habías tenido mucha suerte con los chicos, llegaste a pensar que ese príncipe azul nunca llegaría, pensabas eso hasta aquella noche, fue la única vez en la que un chico te hizo sentir especial, te dijo esas palabras tan bonitas que te asustaron en un primer momento, pero luego te diste cuenta de que era un gran chico, era tu chico ideal.

Sonreias como una imbecil hasta el momento en el que fuiste consciente de algo: no te había dicho su nombre.

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