Una vez me dijeron: no sueñes, te decepcionaras porque tus sueños no se cumpliran. Yo les dije: la unica decepcion seria no tener sueños. Seras feliz, pero primero aprenderas a ser fuerte.
Don't stop believing.
domingo, 30 de junio de 2013
Imagina Niall Horan Cap.5
DOS VIDAS UN DESTINO
-Capítulo 5-
Te pusiste los cascos durante todo el viaje, ibas en el asiento al lado de la ventanilla y a tu lado estaba tu madre. Llevabas unos vaqueros pitillos, unas converse blancas y una blusa a rayas, tu pelo estaba recogido en una trenza despeinada que caía sobre uno de tus hombros. Estabas cansada, estos últimos días habían sido muy duros para ti, decidiste dormir un rato.
Entonces abriste los ojos, estabais sobrevolando Irlanda, todo era precioso, había prados por todos los lados, podías ver pequeñas casitas que cada vez se veían más grandes. Aterrizasteis, tu nueva vida comenzaría nada mas bajar cinco insignificantes escalones que comunicaban el avión con Irlanda.
Cogisteis un taxi que os llevaría hasta un hotel cerca de la playa, antes de ir a Mullingar a vuestra nueva casa, ibais a estar tres días (dos noches) en un hotel mientras todos los muebles fuesen distribuidos en la nueva casa.
Llegasteis al hotel, era muy bonito, más de lo que esperabas. Subisteis en ascensor hasta la tercera planta, allí se encontraba vuestra habitación, la 269.
Dejasteis las maletas y bajasteis a cenar, el viaje había sido largo. Os sentasteis los cuatro juntos en una mesa con vistas al mar, aunque no había mucha luz ya que eran las 22:30 de la noche, se podía ver el mar con el reflejo de la luna que brillaba sobre él.
Muy cerca de ti había un chico con cara inocente, era rubio con ojos azules, su sonrisa era perfecta, tenía unos perfectos dientes torcidos y unos labios perfectamente suaves. Estaba sentado con sus padres y su hermano mayor. No paraba de mirarte esperando que tú hicieses lo mismo, pero en cambio no le miraste, ni te inmutaste de su presencia, solo te fijabas en la preciosa luna que brillaba sobre un mar calmado.
La cena transcurría y el chico ahí seguía desesperado intentando cruzarse con tus ojos, pero nada, subisteis a vuestra habitación después de cenar, os metistéis en la cama y tus padres y tu hermano se durmieron enseguida, por el contrario tu seguías despierta dando vueltas y vueltas sobre tu cama, no podías dormir. Decidiste levantarte a tomar un poco el aire y a observar el bonito mar reflejado por esa luna tan preciosa.
Saliste en pijama, tu pijama preferido: shorts y camiseta de tirantes todo a rayas marineras, pasaste or la recepción del hotel, nadie se inmutó.
Cuando llegaste a la orilla miraste al horizonte, era precioso. Te sentaste con las piernas dobladas y las rodeaste con tus brazos, cerraste los ojos y escuchaste las olas del mar, conseguiste desconectar, estabas tranquila, calmada, sin el estrés de la mudanza. Todo esto cambió cuando un chico alegre se acercó a ti, era el chico de la cena, el que había estado mirándote embobado.
-Hola- Te susurró al oído. Diste un brinco del susto.
-Ahhh, me has asustado- Dijiste sin darte la vuelta.
-Lo siento, no era mi intención- Te contestó con una sonrisilla en la cara.
Te giraste para ver quien era, cuando le miraste a los ojos, viste su precioso pelo, su perfecta dentadura, la primera impresión que tuviste fue: "tengo delante de mi a la perfección en persona, estoy segura".
-¿Estás bien?- Te preguntó con voz protectora.
Tú no respondías, te habías perdido en sus preciosos ojos azules. Cuando te diste cuenta de que te miraba extrañado, reaccionaste y dijiste lo primero que se te vino a la cabeza.
-Sí, lo siento, es que... me he perdido en tus ojos- Le dijiste mientras una sonrisa tonta aparecía sobre tu cara. "Mierda, va a pensar que soy imbecil" pensaste nada más decirlo.
-Jajaja, gracias, pero no son más bonitos que los tuyos, te lo puedo asegurar- Te dijo mientras te miraba y a la vez te sonreía dulcemente.
No lo pudiste evitar, te habías sonrojado, y él se dió cuenta de tu reacción.
-Bueno, ¿y qué hace una chica como tú a estas horas fuera de su habitación?- Te dijo bromeando con voz de interrogatorio y a la vez frotando su barbilla mientras levantaba su ceja izquierda.
-Ya ves, mirar el mar,no creo que te interese, ¿por qué has venido?- le contestaste haciéndote la difícil aunque por dentro estabas enamorándote más de él cada vez que le mirabas, pensabas que sería mejor comportarte así ya que se había notado demasiado que te habías quedado embobada al verle.
Tú no le viste pero sonrió, este chico conocía muy bien a las chicas, sabía por donde ibas, pero él iba a hacer lo que fuese por conquistarte, lo que fuese por volver a ver tu preciosa sonrisa.
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